Paseaba Ossián, con su caballo cuando se encontró con una chica delicada de cabellos rubios que dulcemente lo miraba con curiosidad,era el hada Níamh que quedó prendada de su belleza y de la nobleza de su rostro, de su cabello color caoba y la elegancia en la que montaba su espléndido y majestuoso corcel. Lo mismo le pasó a Ossian. Níamh le dijo con su voz suave:
-Me llevas a mi casa se acerca una ventisca y no llevo ropa suficiente para afrontarla.
El con una voz firme y amable le contestó:
-Por supuesto jamas podría dejar a tan bella damisela morirse de frío.
Juntos cabalgaron y cabalgaron sin descanso hasta que empezó la ventisca.
Antes de que se dieran cuenta llegaron a una isla que Ossián desconocía, allí vivía Níamh juntos vivieron tres estupendos años en los que el muchacho descubrió que ella era un hada.Un día le dijo a su esposa:
-¿Podría volver a mi casa? solo un momento la echo de menos.
Ella le contestó con dulzura:
-Si pero no toques el suelo o no podrás volver aquí.
Ossián llegó a su casa sin recordar las palabras de su amada y cuando puso un pie en la arena su cuerpo se volvió pesado sus cabellos blancos y ásperos, su piel se arrugó.En unos minutos quedó reducido a un puñado de tierra.
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