viernes, 10 de junio de 2011

Níamh

Paseaba Ossián,  con su caballo cuando se encontró con una chica delicada de cabellos rubios que dulcemente lo miraba con curiosidad,era el hada Níamh que quedó prendada de su belleza y de la nobleza de su rostro, de su cabello color caoba y la elegancia en la que montaba su espléndido y majestuoso corcel. Lo mismo le pasó a Ossian. Níamh le dijo con su voz suave:
-Me llevas a mi casa se acerca una ventisca y no llevo ropa suficiente para afrontarla.
El con una voz firme y amable le contestó:
-Por supuesto jamas podría dejar a tan bella damisela morirse de frío.
Juntos cabalgaron y cabalgaron sin descanso hasta que empezó la ventisca.
Antes de que se dieran cuenta llegaron a una isla que Ossián desconocía, allí vivía Níamh juntos vivieron tres estupendos años en los que el muchacho descubrió que ella era un hada.Un día le dijo a su esposa:
-¿Podría volver a mi casa? solo un momento la echo de menos.
Ella le contestó con dulzura:
-Si pero no toques el suelo o no podrás volver aquí.

Ossián llegó a su casa sin recordar las palabras de su amada y cuando puso un pie en la arena su cuerpo se volvió pesado sus cabellos blancos y ásperos, su piel se arrugó.En unos minutos quedó reducido a un puñado de tierra.

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